23 de abril de 2009

Adicción

Me acuerdo que ese día volvía de haberme perdido en otra dimensión. Me acuerdo que volví decidida a volverme transparente, me acuerdo que lo único que esperaba eran cosas positivas de mi transparencia, de mostrar mi cerebro.
Cuando llegó la hora de pisar en un suelo que no conocia y decidi adentrarme en una maraña de pensamientos/sentimientos/contradicciones/aflicciones sumado a un miedo inoxidable, me congelé. Si, muchos que lean esto estarán pensando por que si tengo el valor de pararme en la entrada de un lugar tan contaminado, no tendría el valor de adentrarme en esa maraña. Si, yo también me lo pregunte y así como me lo pregunte decidí dar un paso, meterme en esto. Pero no sabía a donde iba ni que pensaba hacer, idear planes no sirve para estas cosas, no sirve idear un plan para pararte enfrente del monstruo más grande... vos misma.
Me pare bien erguida y grité. Grité mi verdad.
Necesitaba saciar la ansiedad, necesitaba que me escucharan desgarrarme interiormente. Necesitaba calmar la sed, llenar el hueco ese que me perturbaba. Esconderme nunca me llevaba a nada, necesitaba desprenderme de este cuerpo ajado, usado, perturbado y con miedo, quería abrir mi piel en dos, sacarme el disfraz. Yo no era esa nena buena. Yo estaba rota. Rota por dentro, por fuera, rotos mis huesos, rotas cada célula.
Yo estaba rota y la necesitaba. Tenía una adicción que no me dejaba ver.

Cuando me paré frente a la maraña se descontrolo todo. No tengo manera de explicar esa sensación. Se descontrolo y lo único que hacia era gritar que necesitaba calmar esta ansiedad que me iba consumiendo. Gritos, gritos, golpes, gritos. Lagrimas. Me deshidrataba, me iba en cada grito, me destrozaba el muro con el que me vivía chocando y me sentía sola, estaba sola. Siempre creí que mi adicción me ayudaba, ella no me iba a dejar. Yo vivía para ella, para ser perfecta, vivía para complacerme y complacerla. Le cumplía caprichos, llantos. Cubría todas mis/sus necesidades. Éramos una sola. Ella, mi adicción y yo. Ella, mi enfermedad... y yo. Ella, ella era mi propio monstruo y con una sonrisa me iba desarmando... feliz por que eligió desarmarme a mi y no a cualquier otro ser en la tierra le daba lo que quería. Todo era para ella, no había nadie más.

En el medio de tanta oscuridad los gritos eran rayos que coartaban mi capacidad de visión, me ahuyentaban. Me pedía a mi misma que deje de gritar y tenia voces que no paraban de decirme que había una sola cosa que me calmaría. Yo no creía en eso, quien o que era lo que me podía calmar? NADA, no había nadie que me frenara. Y me calle.
Ya era tarde, ya lo había decidido. Por más que me hablaran milenios enteros iba a desaparecer. Si, había decidido dejarla tirada en este mundo, con esta maraña. Si la maraña no quería comprender mi adicción, de que servia seguir parándome erguidamente días enteros? nada de lo que yo hiciera me iba a servir, nada iba a modificar este mundo que YO SOLA me había creado. Nada iba a modificar mi necesidad extrema de necesitarla; nadie entendía que el 90% de mi ser era su esencia? yo ya no quería respirar mas si no podía contar con la adicción que día a día se encargaba de comerme interiormente.

Cortes, ayunos, depresiones, pastillas, caídas, excusas, mentiras.
Cuando me calle en mi mundo solo quedaban esas voces: "tomá esto, es para protegerte del polvo" se escuchaba una y otra vez y veía ojos que me miraban, estaban en mi! bocas que me querían comer, manos que querían rasguñarme con las uñas mas afiladas que alguna vez vi.
Me cubrían y ya no caminaba erguida. Cuando me callé perdí todo.
"Dame eso - susurré -, es para protegerme del polvo”... y desaparecí. Me perdí, me anestesié. Ya no era yo. Ya no estaba. La maraña me ganó.


A la tarde siguiente cuando por fin desperté en mi cama, creí poder caminar. Seguía perdida en otro mundo pero mire mis manos y me reconocí.Intente caminar, dar pasos en falso ya era parte mía... puse un pie y me caí. Así como me caí, me levante. Así como me levante, me volví a caer.
Ella ya no estaba en mi, me la habían sacado; yo sabia que esto me iba a pasar. La palabra equilibrio y balance ya no existían en mi ser.
Desde ese día pasan los meses y ella viene a visitarme. Cada vez soy más fuerte, cada vez la ignoro más. Cada día aprendo que eso que veía como perfecto ya no lo es. Que la maraña me gano y agradezco que lo haya hecho.

Hoy solo dependo de mí.

5 comentarios:

Vic dijo...

ahahahahahahahahahhahahaha.

Hermoso ♥

Como yo.
te quiero ♥♥♥
No te digo lo demas porque puede ser que me equivoque y bueno.
No me quiero hacer la "KING"

Ezequiel Femia dijo...

"Cada día aprendo que eso que veía como perfecto ya no lo es. Que la maraña me gano y agradezco que lo haya hecho." ♥
nono me encantó esa parte que escribiste y las que están en rojo (L)__(L)
estaba buscando una canción de panza en google y ví que estaba en este blog y cuando entré me dí cuenta de que sos la hermana de Caro n_n y de que me gusta tu blog también (:

Naomi dijo...

Yo creo que SIEMPRE el más grande enemigo que tenemos es todo eso que nos consume por dentro, que resquebraja de a poco cada pequeña parte de nuestro ser y que nos lleva a pensar que la única salida es abandonar todo, volver al 0 total, dejar de existir.
Es terrible ese monstruo que podemos llegar a ser enfrentados a nosotros mismos cuando por fuera todos nos ven de una forma, a veces hasta queremos creer que somos de esa forma que el resto nos percibe, porque cuando más perturbada estás crees que eso puede confortarte un poco, pero en realidad, sabiendo las distorsiones que llevamos por dentro, la manera en que nos dañamos (y lo mejor es que sabemos que no está bien, pero no podemos evitarlo... es una forma de funcionar en la que NECESITAMOS funcionar). Nos desplomamos.

Creo que incluso, por conocer ese modo TAN retorcido en que funcionamos es que cuando te quedás en la entrada de suelos desconocidos y "peligrosos" no te adentras tanto más aún. Capaz ese "congelarse" es una extraña forma de protegernos a nosotras mismas de cosas externas... ahora, es más difícil huir de adentro, de esa oscuridad con la que tenés que convivir todo el tiempo.


Amé el párrafo en rojo y el último párrafo. =)

(y perdón, esto fue re largo...)

mickabarrett dijo...

Uff, traeme un vaso de agua helada, me dehidrataste con palabras, pero sin transpiración, en calma y con exactitud.
Tengo palabras para definir esto "casi perfecto"
¿casi? Sí, casi, que escribas en colores me marea.

Limón dijo...

me gustó eso que leí :B nosé, vi tu blog escrito en el estado de camilamia y me pasé (?) ajajjaa besito