25 de agosto de 2015

:)

Te vas a la mierda.
Te vas a la mierda por que yo quiero, por que yo lo decido, por que me aburrís. Me aburren tus tiempos, tus pocas ganas, las demasiadas que tengo yo. Te vas a la mierda por que no sos quién para generar esto, por que ya no reniego de nada, por que pasaste al último puesto.
Te vas a la mierda y aunque duela, por que duele, por que frustra, te VAS. Por que perdiste todo lo especial, por que ya no va más. Yo no voy más.
Me guardo los paseos que no existieron, el ácido que me prometiste, el viaje a dedo. Me guardo todos los fasos que nos podríamos haber fumado, la cantidad de noches y siestas donde tendría que haber explotado todo. Me guardo tu sonrisa, me guardo tu piel, me guardo tu olor, tus ojos, tus miradas, tu voz cantando blues a la madrugada. Me guardo tu belleza, amplia y reticente, tu rusticidad, tu casa, tus sábanas. El ímpetu que tenes para tantas cosas, tus ganas de hacer de todo, tu campo, me guardo todo.

Mientras tanto... te vas a la mierda.

21 de agosto de 2015

WHO.

¿Para quién escribo?
Nadie conoce este lugar olvidado, dejado atrás.
Son tres años de pausa, de silencio.

¿Para quién escribo?
Para mi. Claramente.

20 de agosto de 2015

Return.

Volver a escribir acá es el fin de una era, el comienzo de otra.
Post-separación, un casi-casamiento, una casa que ya no está. Una ciudad atrás, una vista desde otro ángulo. Las sierras, el monte, la crecida y bajada de los ríos, los cóndores, jabalíes. Nuevos olores, nuevos sabores, excelentes nuevas sensaciones.
Pero (todo tiene un pero) acá estoy, acá me ves. Desarmada. Esperando un tilde azul, una respuesta ante tanto todo. En una ciudad que desconozco aunque empiece a conocerla de a poco, en una universidad NACIONAL del interior, refugiada de Buenos Aires y sus luces intermitentes. Y sigo esperando (o buscando) respuestas.
Quizás sea mi destino esperar (te), aunque cada día cueste más, por que no sé a dónde voy, ni quien soy y mucho menos lo que quiero ser. Sólo una cosa tengo clara: mi carrera.

El otro día conocí a Benedetti, se está convirtiendo en un compañero mucho más fiel que vos, que no apareces y desaparecés cada vez más. El me entiende, me consuela y comprende mi congoja, mi falta de amor y mi soledad.

(Tengo la impresión de que escribo mejor que hace tres años atrás)

No sé si llevaría una libreta como él, o si pudiera escribir bellísimos poemas llenos de dolor y pena.
¿Cómo describirías la soledad sin estar sola? Digo, sé que no estoy sola, pero no siento nada que sea alegre. Ni simple. Mucho menos liviano.
Es como si cada hueso y parte anatómica de mi cuerpo pesara el doble, por más que busque y rebusque sigo sin entender qué me pasa.

"Domingo 20 de abril

¿Estaré reseco? Sentimentalmente, digo"

Me voy a casa, ya ni siquiera cuento con internet. Estoy aislada. No tengo televisión, ni radio.
Ocupo una computadora ajena en una biblioteca llena de gente que espera.

Me voy a casa, tengo que seguir leyendo.

Ojalá vengas.