Sé muy bien que, hace algunos días atrás, tuve la necesidad de volver a sentirme así por alguien. Debo confesar que mi cerebro y sus defectos me jugaron una mala pasada, me confundí y creí que no sentía lo que creía haber sentido alguna vez.
Estas semanas me hicieron dar cuenta que es el triple. Lograste darme confianza y seguridad, lograste que me deje cuidar y que te deje entrar en mi vida. Descubrí que ya no tengo que buscar más, que puse todo el peso de un amor infinito en alguien que jamás me correspondió, y sí, estuve enamorada, pero jamás sentí lo que siento hoy.
Te mostré mi peor parte y la aceptaste, sin pedirme que cambie o pedir algo a cambio. Te conté el 50% de mi vida, y entendiste todo. Siempre estuviste ahí, soportando mis lágrimas y todo lo que te contaba. Me demostraste que, al fin, puedo creer que existe la persona que no me va a dar la espalda. Me acompañás cada minuto de mi día, al despertar y al dormirme. Me llenás el alma, sos mi compañero.
Hoy me preguntaste si me quería casar con vos, fue instantánea mi respuesta, a pesar de que supone muchos nervios, ansiedad y miedo, quiero todo con vos. Te elijo para que seas mi esposo y el padre de mis hijos.
Lloro, y lloro por primera vez de la felicidad que me provoca saber que tengo un proyecto, un futuro con vos.
Hace tiempo no me sentía así, te juro que te esperé demasiado. Creí encontrarte en las personas que se cruzaron por mi vida, sin saber que estaba netamente equivocada.
Sos el sol, la luna y las estrellas. Representas el mundo, representas la vida. La promesa de algo mil veces mejor, sin esperar la relación perfecta.
En este tiempo me hiciste crecer, me enseñaste como respirar sin que duela y lograste que él baje sólo para decirme que te cuide. OBVIO que te voy a cuidar, sería muy tonto de mi parte no hacerlo, entendés? Te cuido y lo seguiré haciendo, te respeto, te amo, te elijo para que seas mi compañero.
Me mostraste otro mundo, me diste la vida. Me llenaste de amor y respeto por mi misma, me hiciste dejar de fumar, que empiece el gimnasio y lograste que quiera rendir siete materias, todas juntas. Me das ganas, me das fuerza, me contenés como nadie supo hacerlo.
Te debo mi ser, te debo toda alegría posible.
Te debo una vida entera.
Hasta mañana mi amor, por mil días más.