El tiempo me roba el alma y las ganas de caminar por el pasadizo que me lleva a vos se oscurecen junto a la luz que desaparece cuando te pierdo en la inmensidad del desierto.
Y sin embargo mil veces me choque contra paredes que no parecían ser tan duras como lo eran, mil veces mas me tropecé con las ramas que se extienden de tus raíces, tan arraigadas al suelo que tus alas se olvidaron de cómo volar, que tu mente se queda en un punto fijo de la vida que vos elegiste, esa vida tan vacía, tan llena de sombras que se acumulan en los recovecos más ocultos de tu cuerpo.
¿Qué se siente cuando queres despegar de ese suelo al que tus raíces se aferraron tanto y no podes porque no sabes ver lo que te espera más allá? ¿Qué se siente si te vienen a buscar y no sabes cómo caminar? ¿Qué se siente tener que volver a aprender como manejarte en un mundo con muchos mas colores, olores y sentimientos? ¿Qué se siente tener algo que te late en el pecho, en TU pecho, que tan vacío creías que estaba?
Hace tanto tiempo te esperaba y estoy casi segura que voy a esperarte mucho tiempo más, porque sé que aunque no quieras decirlo, aunque no sepas hablar… tu rincón no te gusta, te incomoda, te limita. Se que tu corazón muere por volver a latir rápido cuando me ves, sé que tus pulmones aún guardan algo de vida, que tus neuronas funcionan y que tus ojos, por mas vidriosos que estén y por más que ya no se abran como antes, me quieren volver a ver.