Loca vos no entendés nada de vivir. Se fueron con septiembre tus ganas de mí y una forma errante de permanecer llenó de noches todo nuestro amanecer.
Loca vos no entendés nada del amor, yo no puedo cantar Blackbird como Paul. Loca, tengo ganas locas de volver como flores que volvieron a crecer.
Loca, me gustás así de loca, inestable y caprichosa. Mucho mejores que el vino son los besos de tu boca.
La nostalgia es un espejo que duplica lo vivido, rescatando nuestro tiempo de las garras del olvido. Y es que no tengo más nadie que pelear más que conmigo, por que eternos como el tiempo son las noches y el vacío. Porque nado hasta encontrarte en este salvaje río, porque no me queda nada que perder que lo vivído.
Loca, sólo lo que escribo es lo que soy y no tengo mucha energía para hoy. Loca, tengo ganas locas de volver como flores que volvieron a crecer... Y tal vez es porque vivo de la forma en que mal vivo que te digo lo que digo, que me encuentro tan perdido.
En la esquina de mi barrio hay una tienda que vende unas pastillas para olvidar. Los vecinos aseveran que su efecto prolifera, pero yo no las quise ni probar.
Pastillitas del olvido, tengan el recuerdo vivo de la noche que la vi bailar. Se movía como loca, inestable y caprichosa y era triste como mi ciudad, como mi ciudad..
Yo, que te dí todas mis noches a vos, sin lamentos ni reproches. Te dí, en las noches y los días mis mejores melodías, en las horas más tremendas de mi vida.
Yo te espero todavía, yo creo que el olvido es una fantasía. Y así, destinado a padecerte sigo loco como siempre, inventando lo que sea para verte.
En un rincón de mi memoria sobran noches de tristeza, poca gloria y soledad. Y en el hueco de los años más dorados caben tus ojos prestados y un adiós para olvidar.
Pastillitas del olvido, tengan el recuerdo vivo de la noche que la vi bailar. Se movía como loca, inestable y caprichosa, y era triste como mi ciudad, como mi ciudad..
Yo, que te dí todas mis noches a vos, sin lamentos ni reproches. Te dí, en las noches y los días, mis mejores melodías en las horas más tremendas de mi vida. Yo, que te dí todas mis noches a vos, sin lamentos ni reproches, bailá tu milonga preferida, que está oscuro todavía, que amanece y se nos acaba la vida.
Yo te espero todavía, yo creo que el olvido es una fantasía y así, destinado a padecerte sigo loco como siempre, inventando lo que sea para verte.