24 de septiembre de 2009

Un día desperté en medio de un mar de dudas; quien era? A donde iba? Porque estaba flotando sobre esta cama sumergida en miedos y decepciones?
Quien es ella, esta persona que duerme a mi lado, me cuida y me protege? Por qué está acá y no eligió irse lejos de mi? Qué tengo de especial que el resto no?La rareza no me agrada, ser distinta no me significa nada en especial, nada que todo el mundo pueda ver, entonces vuelvo a preguntarme quien soy, a donde voy, que es este mundo que me rodea.
Me sumerjo en el mar de dudas que se encuentra a mi alrededor, el lugar a su lado en la cama no me satisface, tengo sed de más. De a poco mi cuerpo llega al clímax y se hunde del todo en este mar desconocido para mi, tan conocido para muchos.
Comienza la aventura que me llevaría a querer volver a ese lugar en la cama por el resto de mis días. Colores que no conocemos, luces increíbles, fuegos, árboles que se queman, personas sin cara, sin identidad; casas destruidas por la lluvia de preguntas que día a día creamos. Familias sin techo, sin piel.
Me acerco a una de estas casas, entro, me encuentro con una escena que espero no volver a ver. Las huellas digitales a las cuales estamos tan acostumbrados a tener en nuestras manos, estaban esparcidas por toda la habitación, un millón de ojos, de dientes. Signos quebrados de un pasado que significaba que en un momento fueron igual que nosotros, que tuvieron manos, huellas, dientes, ojos, caras.
Salgo de la casa, decido caminar, cada ser que veía era igual al anterior, no había diferencia de tamaños ni de clases, no había nadie distinto al otro. La igualdad era una manta que cubría este espacio.
De a poco fui sintiendo que me ahogaba, que se me cortaba la respiración. La angustia me llevo a querer volver a su lado, al lado de esta perfecta persona conformada que todas estas cosas que acá faltaban… pero… en donde estoy? Quien soy? Mis huellas van desapareciendo, mi cara se va esfumando. No encuentro solución, esto no tiene salida.
La visualizo en mi mente, durmiendo a mi lado, con sus ojos cerrados y su cara en paz rogándome que no me vaya, que no la deje, dejándome instrucciones inconscientes de cómo no olvidarme de sus manos, de su piel. Necesitaba volver, no podía alejarme más.
Tome la decisión de volver por el camino que había tomado a la ida, pero mis huellas no estaban como era de esperarse. Sentí la necesidad pura de gritarle por ayuda, de que me sienta lejos, de que me lleve con ella. Las manos se me tensionaron, mis ojos se inyectaron de lagrimas, el corazón me latía tan rápido que pensaba que se iba a salir, las venas corrían la misma velocidad del corazón. Que es esto? Siento que voy a estallar, no puedo mas, te necesito.
Sigo retorciéndome, el dolor me tira al piso, necesito pararme y correr eternamente; necesito gritar que te necesito, necesito de tu perfección. Soy adicto a vos.
La angustia me ciega, mis ojos se desvanecen, el tiempo corre a cien kilómetros por hora. Empiezo a desaparecerme, cada vez queda menos de mí.
Cuando por fin consigo gritar, abro mis ojos y me despierto a su lado sintiéndome la persona más completa y llena de vida en el mundo.
Ella se sorprende, me mira con los ojos llenos de susto, cuando me tranquilizo me sonríe y pronuncia las palabras perfectas:
“No era nada mas que un sueño, estoy acá y es para siempre”

1 comentario:

Vic dijo...

Perfecto mi amor :)
me encanto, la verdad me esta empezando a gustar.
ahahah me gusta como escribis.
hgasfdjgasvdigasdasd
mini conmigo que te extraño mucho mucho y la verdad no quiero no dormir con vos, quiero que estes aca mirando mi sonrisa porque la tengo a mama al lado.
A veces una mama es tan necesaria...
te amo y te veo el lunes para llenarte de besos como siempre, nada mas que mas lindos ♥


torow