26 de enero de 2009

Ese hombre de cabellera dispersa, no es otra cosa que 
el exhumador de un mundo antes irredento. 
Ha aprendido, sufriendo fórmulas mágicas que los otros desconocen: 
conjuros para evocar y recrear las danzas interiores.
Razas sordomudas, perdidas en sus parajes profundos, 
cobran voz bruscamente y, desde el valle dormido bajo la niebla, 
ese coral suena iluminando regiones desoladas o magníficas.
Así, hasta que toda la tierra se convierte en eco.

1 comentario:

Vic dijo...

Genial. me encantan las conversaciones por blogspot.
ahaha me olvide de decirte que cuando me dijiste eso de tu casa.
Fue como una patada que se mezclo con impotencia y a la vez resulto en un plan que nose si va a ser perfecto.



creo que me voy a escapar de nuevo.