Ese hombre de cabellera dispersa, no es otra cosa que
el exhumador de un mundo antes irredento.
Ha aprendido, sufriendo fórmulas mágicas que los otros desconocen:
conjuros para evocar y recrear las danzas interiores.
Razas sordomudas, perdidas en sus parajes profundos,
cobran voz bruscamente y, desde el valle dormido bajo la niebla,
ese coral suena iluminando regiones desoladas o magníficas.
Así, hasta que toda la tierra se convierte en eco.
1 comentario:
Genial. me encantan las conversaciones por blogspot.
ahaha me olvide de decirte que cuando me dijiste eso de tu casa.
Fue como una patada que se mezclo con impotencia y a la vez resulto en un plan que nose si va a ser perfecto.
creo que me voy a escapar de nuevo.
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